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El cantante y líder de Enanitos Verdes fue tendencia por su colaboración con J Balvin y Bad Bunny en “Un peso”. En esta entrevista, habla de la industria del entretenimiento, los 40 años de la «banda de su vida» y el regreso al país para vivir en su Mendoza natal.

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“Una mañana que había llegado de gira recibí una llamada de mi manager preguntándome si podía pasarle mi número a un productor conocido de la música. A los diez minutos estaba hablando con J Balvin y Bad Bunny por videochat”, cuenta Marciano Cantero sobre cómo se inició el contacto para colaborar en Oasis, el último trabajo en conjunto de los astros de la música urbana.

 

La participación de Cantero en “Un Peso” sirve como conclusión de una creación que casi estaba definida, pero necesitaba de un remate acorde a su delicadeza y exquisitez. “La frase exacta que usaron fue: ‘sabemos que usted puede y usted es la persona para hacerlo’”, detalla el músico en una voz que compenetra emoción y orgullo. Y agrega: “Después se sumó mi hijo, que es un capo de la guitarra eléctrica y me pareció bonito tenerlo como ingeniero en los demos”.

 

 

 

 

 

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¿Qué hablaron en ese videochat?

 

 

 

Marciano Cantero: Arrancamos muy bien de entrada, me contaron que tenían una idea y que les encantaba pensar en mí como encargado de darle un cierre. Me dijeron “maestro” como mil veces y cosas muy bonitas, como agradecerme por hacer de su adolescencia un mundo más feliz, refiriéndose a la música de Enanitos Verdes, claro. Para mí fue una especie de desafío, pero por otro lado hay algo mucho más lindo y tiene que ver con una frase que Santana usó hace un tiempo: no hay nada más contagioso que el entusiasmo. Y en un punto yo lo noté en ellos, y eso me entusiasmó muchísimo a mí también.

 

 

 

En el tema da la sensación de que el arreglo es sutil, pero al mismo tiempo hay mucho de la identidad que formaste a lo largo de tu carrera. ¿Lo sentís así?

 

 

 

MC: Yo les pedí un par de días para trabajar y justo llegó mi hijo. Fue parte de todo el proceso y el resultado es ese ukelele solo con algunas líneas de mi autoría. Creo que absolutamente soy yo y me encanta. Después lo grabamos correctamente y les enviamos los tracks. Ahí les puse con claridad: “ya tienen los colores, ahora ustedes hagan el arcoíris”. Y la verdad es que lo hicieron.

 

 

 

¿Creés que hubo confianza ciega?

 

 

 

MC: La verdad es que no lo sé. Pero sí tengo claro que por lo menos algo de confianza hubo, sobre todo por cómo se dirigieron hacia mi persona. Que para ellos significara tanto en su vida me hizo muy feliz la verdad.

 

Cuando surgen este tipo de colaboraciones empiezan los debates, se habla de la ruptura de géneros y de cómo los artistas más clásicos se modernizan o mimetizan con lo que sucede en la actualidad. ¿A vos qué te pasa con eso?

 

 

 

MC: Con respecto a los géneros, pienso que el rock, la cumbia, el rap, el reggaetón o lo que sea, pertenecen a la misma industria del entretenimiento. Y nuestro objetivo es entretener a la gente, punto. Por eso de alguna manera no hago separaciones y creo principalmente en las buenas canciones. Eso fue lo que se logró en este caso.