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El cierre de la frontera de Bolivia más el aumento de pobladores en las comunidades, para evitar el contagio del covid-19, produjo un problema de desabastecimiento en las comunas andinas.

Como es el caso de Colchane donde el municipio, a través de su alcalde Javier García Choque ha repartido cajones familiares entre los pobladores y ante el rechazo de la Onemi de proveer estas ayudas sociales, argumentando cuestiones administrativas, la autoridad comunal solicitó una ayuda similar a instituciones como Conadi y la Gobernación del Tamarugal, esperando una acogida positiva de estos organismos.


Desde la Municipalidad de Colchane informaron que han repartido cajones familiares a 500 familias de las comunidades de Colchane, Mauque, Enquelga, Cotasaya, Escapiña, Pisiga Carpa, Pisiga Centro, Pisiga Choque, Central Citani, Ancuyo, Villablanca, Chulluncane, Chulluhuano, Carahuano, Quebe, Parajaya, Ancovinto, Chaiviri, Chijo, Ancuaque y Cariquima, además de diversos caseríos alrededor de estas.


El alcalde de Colchane pide un esfuerzo al gobierno regional para mitigar los efectos de esta crisis, “sin embargo se requiere de un plan de desarrollo integral para los municipios andinos, estos fueron creados con una política asistencialista en la década de los 80 y como zonas de extracción de recursos naturales.

Esta política no es sostenible en la actualidad, sus consecuencias han sido el despoblamiento y el aislamiento. El desarrollo de estas comunas es incompatible con criterios como de la rentabilidad social (RS) de un proyecto, (que mide cantidad invertida por cantidad de habitantes), aquí se requiere de voluntad política y generar instrumentos para el desarrollo del territorio andino”, dijo García.