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Dunkerque es uno de los eventos cinematográficos del año. De esas películas que generan rumores y anticipación. Confiamos en que Christopher Nolan nos va a impresionar, al igual que sus magos en The Prestige, con un espectáculo maravilloso; con un truco jamás antes visto. Y esta vez no decepciona.

Su decima película es una recreación del rescate de Dunkerque, Francia, en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial y lo interesante aquí es que el director no guía su relato a través de héroes y sus valientes hazañas sino que, durante su ajustado metraje, seguimos a soldados comunes y corrientes que pueden confundirse entre ellos y el resto de los 400.000 soldados que esperan rescate. El evento es el protagonista de la historia. Los humanos son solo el vehículo para movernos entre el principio y el final. Esa es la razón dramática de tener a Tom Hardy detrás de una máscara: su rostro no importa. Es uno mas.

La historia no tiene mas detalles en su trama que permitan “espoilear” la película: Los 400 mil soldados británicos en la playa de Dunkerque esperan ser rescatados por la Armada y un grupo de valientes ciudadanos en sus botes pesqueros mientras son defendidos por la Fuera Aérea. Pero lo que transforma a Dunkerque en una verdadera experiencia cinematográfica es la forma en la que Christopher Nolan nos la presenta: Estamos frente a una película experimental disfrazada de blockbuster internacional.

Solo Christopher Nolan podría superarse a si mismo.

El punto de vista está dividido en tres historias que lentamente se irán entrelazando hasta converger al final. La gracia está en que una de estas historias transcurre durante una semana, la otra durante un día y la tercera durante una hora. La ejecución es genial pero no es solo un artilugio para llamar la atención; hay intención poética: Una corta pero feroz batalla aérea puede sentirse igual de letárgica que un viaje de 10 horas por alta mar o esperar un posible rescate mientras soldados alemanes amenazan tu vida durante una semana.

Dunkerque es Christopher Nolan apoderándose del cine bélico y haciéndolo propio. Esto incluye los vicios de su cine, especialmente la retumbante banda sonora de Hans Zimmer quien, a estas alturas, ya se está transformando en una parodia de si mismo. Es fácil reconocer pedazos de colaboraciones anteriores con Nolan en este soundtrack cuya presencia a veces sobra ante tan majestuosa puesta en escena. Lo bueno es que esta película prescinde tanto del diálogo que este defecto casi no importa.

Dunkerque fue filmada en el formato mas grande existente actualmente en la actualidad: 70 mm. IMAX film. Lamentablemente en el cine local solo tenemos acceso a la versión digital de 35 mm. por lo que les recomiendo que vean esta maravillosa obra de arte en pantalla gigante y sonido envolvente… Y si quiere, hasta en D-BOX porque Dunkerque es mas que una película, es una experiencia cinematográfica.

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