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Que tiempos estamos viviendo en que una producción cinematográfica de alto presupuesto, de atractivo masivo y con gran valor artístico está disponible de manera inmediata y legal a través de una plataforma como Netflix. Una película que pasó de estrenarse en el festival de Cannes directamente a las pantallas caseras del mundo. Una película hecha por uno de los directores coreanos mas interesantes del último tiempo. Son tiempos de revolución.

Okja es la historia de la corporación Mirando, su presidenta Lucy Mirando y su producto estrella: un supercerdo gigante de exquisito sabor que podrá ser vendido de manera masiva al mundo. Como parte de la investigación sobre el desarrollo del animal, y también como estrategia publicitaria, varios ejemplares son enviados a diferentes granjas alrededor del mundo con el objetivo de elegir al mejor desarrollado en diez años.

Uno de estos impresionantes animales se transforma en la mascota de Mija, una niña coreana de 13 años quien la bautiza como Okja y no se detendrá ante nada para recuperarla una vez que es llevada a Nueva York como la ganadora de este “concurso” televisivo animado por el ridículo Dr. Johnny.

En medio de una espectacular e improvisada misión de rescate, Mija se encuentra con Jay y su banda de animalistas terroristas pacifistas quienes le revelarán la verdad sobre Okja y la ayudarán en su empresa.

Tilda Swinton y Gus Fring, de Breaking Bad, son los malos por si te quedaba alguna duda de lo buena que es esta película.

Bong Joon Ho nos presenta esta historia en un formato de cuento de hadas con un vuelco oscuro que la lleva, comenzando con aires muy amigables para la familia, a transformarse en una sátira, en una aventura de acción, luego en un drama ecologista y una cinta de terror entre otros géneros sin dejar de ser una fábula encantadora con un discurso y un mensaje muy claro. Se podrán imaginar que las similitudes con el cine de Hayao Miyazaki van mas allá de la superficial comparación con Mi Vecino Totoro.

La habilidad del director para manejar los distintos elementos que componen el film es muy importante porque él sabe en que plataforma se exhibirá su trabajo. Esta vez no es solo Corea o los Estados Unidos; es el mundo. Por eso esta historia es universal, es multicultural, apela muchos sentimientos, a una diversa gama de temas sin casarse con ninguno y sin dejar de tener una visión clara, sin ser un enredo desastroso. Sabiendo que su audiencia no tendrá la concentración de un público en una sala de cine, Okja se pasea por distintos géneros exitosamente.

Okja es, al mismo tiempo, un blockbuster de entretención masiva y una obra de arte discursiva, delicada y hermosa. Esta vez tenemos a nuestro alcance de manera legal una preciosa y muy entretenida película que nos dejará pensando en temas importantes. No se la pierda.

-Pedro Pizarro

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