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Comparar Alien (1979) con Alien: Covenant (2017) es inevitable. La película original, que puso en el mapa a su director y que se transformó en un clásico del terror que funciona perfectamente hasta el día de hoy (como fuimos testigos quienes la disfrutamos en pantalla grande hace unas semanas en los Clásicos de Cinemark), es la obra de un artesano que busca crear algo hermoso. De alguien que juega con las herramientas del cine y descubre como provocar emociones y manipularlas a su antojo para nuestro entretenimiento.

Alien: Covenant es el producto de las reflexiones y los pensamientos de toda una vida de un viejo experimentado quien las plasmó en el medio que domina. Scott tiene cuestionamientos sobre el origen de la humanidad, de su propósito, de su destino. Ha explorado esos temas por la tangente a lo largo de su filmografía pero ahora tiene la experiencia y el dinero para contar la historia que quiera contar. Pero no el poder. Ahí radica el problema de esta segunda parte de la segunda trilogía de Alien…

Al igual que Prometeo, Alien: Covenant puede funcionar perfectamente sin el extraterrestre titular quien, en su propia película, es un personaje secundario que puede ser reemplazado por cualquier bicho que salte ahora de tu imaginación. ¿Un Hombre Lobo? Dale. La película funciona igual.

El Alien es tan secundario y poco importante que Ridley Scott rompe las reglas que él mismo impuso en 1979 con respecto al xenomorfo que tanto queremos y tememos. El proceso que todos conocemos respecto al desarrollo del Alien no calzan con la historia que el director quiere contar, entonces se adapta. Al igual que en el título, “Alien” estorba en “Alien: Covenant”. Una pena.

Si especulamos, pareciera que Ridley Scott quiere hablar sobre la humanidad y la trascendencia y la muerte de Dios y todos esos temas existenciales que escuetamente presenta Prometeo pero que no tiene la confianza de que esa historia sea suficiente para llevar gente a las salas (Y tiene razón porque es tan insatisfactoria que el film tiene dos escenas de acción finales para que no te sientas estafado).

Entonces el Alien es introducido a la fuerza en la trama. Alien: Covenant no es una película sobre Aliens, es una película sobre robots.

Holi

De esta forma, la película es dispareja. Al intentar mezclar este cuento existencialista y esta historia de monstruos, el film se pasea entre drama filosófico, película de aventuras, de terror, de ciencia ficción, de cine B… Y al final no es nada.

Sin embargo, hay hartas cosas buenas que destacar. Creo que, aunque los personajes no importan nada, están muy bien justificados. Se ha dicho harto que sus decisiones son estúpidas y lo son pero están motivadas por el corazón y la desesperación, no por la lógica. Es fácil pensar en como derrotar a un Alien sentados cómodamente en una sala de cine comiendo cabritas. Alien: Covenant tiene unas secuencias de acción increíblemente bien desarrolladas y que provocan genuino terror pero que, sin embargo, se sienten frías, sin amor. Hechas en piloto automático.

Como si fuera el trabajo de un viejo zorro que ya viene de vuelta y no le importa nada.

-Pedro Pizarro

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