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Hace unos días, mientras caminaba por Providencia, en Santiago, vi como un conductor del Transantiago chocó de manera intencional a un auto Particular, mientras este último intentaba virar a la derecha producto de una discusión en el semáforo anterior. La escena fue lamentable y triste pues tal como ustedes deben haberlo visto mil veces, el chofer del microbus cerró puertas y ventanas y ni siquiera se bajó a ver como estaban los afectados. Los que sí se bajaron fueron el conductor del auto y su familia.

Sorpresa causó entre los transeúntes el hecho de que aquel conductor era un hombre minusválido que tiene amputada una pierna y usa prótesis y muletas. Detrás de él se bajó su hijo, un gordito de unos 10 años y su mujer. Todos fueron a enfrentar al «profesional» del volante quien se mantuvo impertérrito en su asiento, sin importarle quienes eran las personas a las que les causó daño, ni mucho menos su condición de discapacidad física, es más, continuaba insultándolos. Fue en ese momento, y producto de la rabia de la situación, que el conductor afectado tomó una de sus muletas y comenzó a quebrar los vidrios del microbus, su pequeño hijo por su parte siguiendo el ejemplo de su padre hizo lo mismo, y con su pequeña y rechoncha humanidad se dio maña de propinar 3 certeros golpes de muleta en el parabrisas de aquella máquina.

La gente sólo atinó a grabar, sacar fotos pero muy pocos a ayudar. Los minutos hasta la llegada de Carabineros se hicieron eternos producto de la tensión reinante en el lugar, varios testigos acudieron a explicarle al policía motorizado, pero lamentablemente se encontraron un funcionario del montón, (quien no era mas eficiente que el jefe Górgori de los Simpsons),  un uniformado sin empatía ni ánimo de proteger a los afectados, sino que todo lo contrario.

Finalmente, ambos conductores fueron llevados a la comisaría de Providencia en donde el “pobrecito” chofer del Transantiago fue dejado en libertad, el conductor minusválido «afectado» por un choque intencional fue dejado en calidad de detenido y pasado a control de detención al día siguiente por el delito de daños. Sí, leyó bien, el afectado quedó preso y el «malo» quedó en libertad y se fue de inmediato a seguir «sirviendo» a la sociedad.

No pude dejar de pensar en el chiste del Bombo Fica que relata de cuerpo entero cómo funciona nuestra pobre y absurda justicia, pero sobre todo no pude dejar de pensar en cómo el Transantiago ha abusado de los usuarios de la locomoción colectiva prestándoles un servicio paupérrimo y nefasto, del que nadie ha tenido ganas y menos pantalones para volver atrás y generar cambios profundos que le permitan a los ciudadanos tener el sistema de transporte que este país merece. Eso sin mencionar el daño que le causa a las arcas fiscales y cómo esa hemorragia de recursos que se gastan y pierden diariamente en el Transantiago retrasan el desarrollo de este país. Ustedes dirán, qué tiene que ver el desarrollo de Chile con el Transantiago?, la verdad es que mucho, porque el sistema de transporte publico de Santiago le cuesta cada 2 semanas al fisco el equivalente a la construcción de un hospital como el que desde hace años necesita Alto Hospicio, el equivalente a la construcción de 30 escuelas y  1 una población de viviendas sociales por cada día de funcionamiento.

También al ver ese señor minusválido y su pequeño hijo quienes con tantas ganas golpeaban ese parabrisas pensaba en cuantos de los usuarios habrán querido hacer lo mismo, hastiados de los abusos de los conductores, hartos de esperar horas a que pase su micro y cuando esta pasa, no se detiene en el paradero indicado?, cuántos de esos modestos chilenos que hacen el esfuerzo de pagar un pasaje que es casi tan caro como costaría en cualquier cuidad de Estados Unidos o Europa, tienen que viajar día a día a sus trabajos de manera indigna, en microbuses que circulan en muy mal estado y sin las condiciones mínimas necesarias para prestar el servicio?. Pensé También que quizás al momento de golpear esos enormes vidrios, el conductor afectado se imaginaba las caras de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet ( padres de este sistema ), de Sebastian Piñera ( logró escasísimos avances en su periodo Presidencial ) y del mismísimo Iván Zamorano, quién fue la cara visible que invitaba a todos los Santiaguinos a Subirse a este nuevo sistema de transporte publico, como si fuera la panacea o el transporte al paraíso.